Tommy John en el umbral del Salón de la Fama
Figuras historicas del beisbol

Tommy John, más que una cirugía

Se puede argumentar que el nombre de Tommy John aparece en más historias de béisbol, conversaciones y argumentos a lo largo de una temporada de Grandes Ligas incluyendo el nombre de cualquier exjugador, ya sea Babe Ruth  o Barry Bonds

Más allá de las estadísticas, la producción, el rendimiento en momentos cruciales, el impacto en los equipos, ¿hay algo más sobre el jugador? ¿El pelotero, a su manera, cambió fundamentalmente una parte del juego de béisbol? Sí, ese es el caso de Tommy John.

Sus cifras

Las estadísticas de por vida de Tommy John lo colocaron en el umbral del Salón de la Fama. Ganó 288 juegos de por vida, solo el probablemente mejor as de la historia, Roger Clemens tiene más triunfos entre los que no pertenecen a Cooperstown. Es 20º de todos los tiempos en entradas lanzadas (4,710 1/3), octavo en aperturas (700) y 26 en blanqueadas (46).

Las estadísticas avanzadas de Tommy John no son tan chillonas, pero su  efectividad ajustada (ERA +) es lo suficientemente sólida (111) y se ubica entre los primeros 52 en WAR para lanzadores (62.1).

¿Cómo se calcula la efectividad ajustada?

Esta es la fórmula: EFE+ = (LG-EFE / EFEC) X 100.

LG-EFE= Es la efectividad colectiva de la liga

EFEC= Es la efectividad tradicional del tirador

La ERA + promedio se establece en 100. Un valor superior a 100 indica que el lanzador se desempeñó mejor que el promedio, mientras tanto que por debajo de esa cifra expresa que subyace de lo aceptable.

Por ejemplo, el promedio en la liga es de 4.00. Si un serpentinero publica una efectividad de 4.00, pero está lanzando en un estadio que favorece a los bateadores, su ERA + será superior a 100.

Del mismo modo, si otro artista de la loma de los infartos presenta una efectividad de 4.00 y tira en un inmueble que favorece a los pícheres, entonces su ERA + será inferior a 100.

Estadística  más llamativa de Tommy John

Luego, está la cifra más sobresaliente de John: nadie en la historia del béisbol está cerca de él cuando se trata de forzar dobles matanzas.

Los 5 lanzadores que inducen a batear doble plays de por vida son: Tommy John, (605), Jim Kaat (462), Gaylord Perry (451), Phil Niekro (431) y Greg Maddux (422).

La razón por la que esa estadística es encantadora se deriva debido a que para forzar una doble jugada, generalmente se necesitan hacer dos cosas. Primero, de alguna manera debe estar anclado un corredor en la primera base. Y dos, forzar un roletazo en dirección a un fildeador.

Esas dos detalles reflejan perfectamente el genio de Tommy John, quien sobrevivió y luego prosperó sin las características que normalmente se asocian con grandes lanzadores.

Tommy John llegó al béisbol profesional con una curva y mucha fe en sí mismo.

Aprendió el disparo de rompimiento de un amigo de su padre mientras crecía en Terre Haute, Indiana. La fe era algo con lo que había nacido.

Comenzó con los Indios

Los Indios firmaron a Tommy John al salir de la escuela secundaria, dejando en claro que no estaban muy impresionados con su bola rápida. Era un tipo grande, de 6.3 pies de altura, los entrenadores y cazatalentos de Cleveland deseaban creer que podía tirar fuerte. No había evidencia real de ese pensamiento.

Tommy John se presentó a Class D Dubuque tirando tan fuerte como pudo, y ponchó a 99 oponentes en 88 entradas en su primera temporada profesional en 1961. No obstante, también emitió 59 bases por bolas y sintió que su futuro no era como un pícher de poder.

En cambio, John desarrolló una bola rápida que se hundía.

Probablemente Tommy John nunca lanzó una bola rápida a 90 millas por hora durante toda su vida, pero sin dudas podría hacerla caer. Su disparo ya tenía sumidero natural, sin embargo, trabajó en su mecánica para obtener aún más repercusión. La Tribu no quedó impresionada por estos esfuerzos y canjeó al tirador zurdo junto al joven Tommie Agee por Rocky Colavito, de 31 años. Los Indios hicieron muchas cosas así en las décadas de 1960 y 1970.

Con los Medias Blancas

Tommy John desembarcó en los Medias Blancas de Chicago y su lanzamiento de hundimiento fue lo suficientemente bueno como para convertirlo en un sólido abridor. Fue un All-Star de la Liga Americana en 1968 (se perdió parte de ese año después de meterse en una pelea con Dick McAuliffe de Detroit). Pocos lo notaron, en general. El zurdo plasmó un balance 82-82 desde 1965-71. Más adelante la novena de la ciudad de los vientos lo canjeó a los Dodgers por Dick Allen.

“Es simplemente genial”, dijo John cuando supo de la transacción que le generó un periplo con rumbo a California. “Si uno puede elegir el lugar donde quiere jugar al béisbol, no hay mejor lugar que Los Ángeles”.

Con los Dodgers

Las cosas mejoraron inmediatamente para Tommy John al defender los colores de los Dodgers de Los Ángeles. Lideró la Liga Nacional en porcentaje de victorias en 1973 con .696,  fruto de un récord de 16-7.  El zurdo estaba plasmando su mejor campaña en 1974, liderando el viejo circuito en juegos ganados (13-3), cuando todo salió mal.

Era el 17 de julio de 1974 en un partido de Dodgers contra Expos de Montreal y  cuando Tommy John estaba (como siempre) tratando de convencer a un artillero a que bateara para doble play. Envió un lanzamiento a Hal Breeden y sintió que su brazo se entumecía.

“Sentí como si hubiera dejado mi brazo en otro lugar”, dijo John más tarde. “Fue como si mi cuerpo siguiera avanzando y mi brazo izquierdo hubiera volado al campo derecho, independientemente del resto de mi cuerpo”.

Tommy John lanzó un disparo más y sintió a Thanos, el dios de la muerte en su brazo izquierdo. Luego salió del partido.

Todo esto generó lo que ahora es obvio: El zurdo se había reventado su ligamento colateral cubital en el codo y lo que necesitaba era, bueno, la cirugía de Tommy John. Durante meses, nadie supo lo mal que se encontraba y el pícher de los Dodgers tuvo que escuchar a la gente decir que el dolor estaba en su cabeza.

Luego, tuvo que escuchar a la gente expresar que se lastimó el brazo porque se produjo en un esfuerzo por demostrar algo (no había sido nombrado para el Juego de Estrellas ese mismo día). Más adelante, tuvo que oír una y otra vez que, si intentaba reparar su codo, su carrera iba a finalizar.

La cirugía

Frank Jobe, era el médico en el que confiaba Tommy John. Años antes, al doctor se le ocurrió una forma de reparar el codo de un lanzador utilizando un ligamento de otra parte del cuerpo, pero no creía que un pícher dejaría operarse por él. La cirugía sería dramática, y si no funcionaba, sería el final, si la conclusión de la carrera de un serpentinero.

 

Incluso si todo salía bien, la recuperación sería agotadora, como ver demonios y a la muerte cara a cara, pero como dice el refrán “lo que no te mata, te fortalece”. Jobe creía que la cirugía y rehabilitación resultaría exitosa. Tommy John se hizo la operación, incluso cuando las dudas y las protestas resonaron a su alrededor.

No fue una recuperación fácil. Hoy en día con todos los avances médicos y tecnológicos, para volver a los campos de juegos después de una cirugía Tommy John en los bateadores dura de 6 a 7 meses y en los lanzadores dilata de 13 a 15.

Frank Jobe había tomado un ligamento de la muñeca derecha de John y lo usó para reemplazar el del codo. Esa parte funcionó, pero hubo daños en los nervios, y al principio el zurdo no podía sentir las cosas que tocaba.

El retorno

Después de meses de trabajo, Tommy John recuperó la sensación en su mano. Su codo estaba fuerte. En octubre, el zurdo lanzó en los encuentros de la Liga de Otoño. Fue el abridor No. 5 de los Dodgers en 1976 e hizo su primera apertura el 16 de abril, 21 meses después de la lesión.

En esa aparición Tommy John permitió tres carreras y cargó con la derrota, diciendo después que su brazo esbozó un mal lanzamiento que gestó el descalabro, una curva colgante que Darrell Evans la convirtió en un cuadrangular de tres carreras, pero su brazo se sentía muy bien.

Mejor que nunca

Y durante los siguientes cinco años, Tommy John estuvo mejor que nunca. En 1977, ganó 20 juegos por primera vez  y terminó segundo en la votación por el Premio Cy Young de la Liga Nacional, galardón que conquistó el magnífico zurdo, Steve Carlton, palabras mayores señores.

En 1979, el lanzador zurdo incursionó en la agencia libre, firmó un contrato con los Yanquis y ganó 21 juegos, terminando segundo en la votación para el Premio Cy Young de la Liga Americana, esa vez Mike Flanagan fue el galardonado.

El año después de eso,  Tommy John ganó 22 juegos. En los primeros ocho años después de la cirugía, tuvo foja de 124-78 con 3.31 de efectividad, sumando tres temporadas de 20 triunfos y tres apariciones en el Juego de Estrellas. Y el zurdo siguió lanzando sin parar hasta que tuvo 46 años.

Por: Helmut Canales.

Twitter: @HelmutCanales

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