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Los Twins contra las estadísticas

En las Grandes Ligas se lleva estadística de todo: desde los partidos ganados y perdidos hasta el promedio al bate histórico o en los últimos 15 días de un jugador contra lanzadores derechos y zurdos. Es un sinfín de números, que permiten evaluar a un jugador o a un equipo en diferentes circunstancias. Y es algo contra lo que tienen que luchar los Twins de Minnesota, equipo que en las últimas postemporadas a las que ha clasificado, se ha convertido en un simple espectador.

El sábado en Nueva York, perdieron por decimoquinta ocasión contra los Yankees, desde la postemporada de 2003. Además, fue su decimosegunda derrota consecutiva contra los ‘Bombarderos del Bronx’. A lo anterior se le suma, que los números del equipo de Minnesota, en ese lapso, son ínfimos: tienen un promedio al bate de .234; un slugging de .363 y son superados en carreras anotadas por 96 a 44.

Han pasado 15 años desde la última victoria de los Twins en postemporada. Fue un 5 de octubre de 2004 en el viejo Yankee Stadium ante más de 50 mil personas. En el montículo estaba Johan Santana, un zurdo nacido en el municipio de Tovar, en Venezuela. De lejos se distinguía por su candado poblado, un estilo de barba que lo acompañó a lo largo de su carrera; de cerca, hacía que sus rivales sufrieran con su cambio devastador, que a muchos los hizo acariciar la brisa.

Esa noche de octubre, Santana estuvo indomable, su cambio de velocidad dejó muchas caras largas en Nueva York. Maniató a la ofensiva de la novena del Bronx, que estaba liderada por Derek Jeter, Alex Rodríguez, Gary Sheffield y Bernie Williams, entre otros. Permitió nueve imparables en siete entradas lanzadas y ponchó a cinco. Dos carreras de los Twins bastaron para ganar el primer encuentro de esa Serie Divisional. Nadie sabía que iba a ser el último en mucho tiempo.

Desde entonces, Minnesota no celebra una victoria en postemporada. Los Atléticos de Oakland, en 2006, y los Yankees de Nueva York, en 2009, 2010, 2017 (partido por el comodín) y 2019, los han despachado rápido, sin compasión alguna. Ese fuego en los bates, que arden a lo largo de la temporada, parece extinguirse con los vientos de octubre; ese gigante que azota y destroza durante los 162 juegos de la campaña regular, pierde su fuerza y se ve frágil, desolado.

Hoy regresa la postemporada a Minnesota por primera vez desde 2010. Fueron nueve años de aguante, resistencia pero, sobre todo, de creer. Y los Twins, después de una temporada de ensueño en la que se convirtieron en el equipo con mayor cantidad de cuadrangulares en la historia, en una temporada (307), se juegan una carta importante para que no se convierta en el primer partido y el último, tras nueve largas temporadas.

La responsabilidad para que Minnesota no sea barrido por tercera Serie Divisional consecutiva, recae en el brazo derecho del estadounidense Jake Odorizzi, un lanzador que, contra la novena del Bronx, tiene récord de siete victorias y nueve derrotas, con una efectividad de 4.71. Los números están contra los Twins, lo tienen contra la pared, a punto de doblarle las extremidades y hacer que le diga adiós al 2019.

Pero el mejor lugar para darle vuelta a las estadísticas es la postemporada. En octubre el béisbol, de alguna manera, se transforma. El ambiente intenso del estadio invade corazones, hace que las emociones se vivan a flor de piel y no se conozcan razones. El juicio, un aspecto básico en el día a día del ser humano, se ve nublado por los sentimientos. Sin duda, es un mes mágico para hacer de lo imposible, posible; para que la historia resalte que las estadísticas son números y nada más.

Por Jesús Miguel de la Hoz

Twitter: @J_Delahoz

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