Juan Soto, estrella de los Nacionales de Washington
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Juan Soto, la joven joya de Washington

En su mirada sobresale la tranquilidad. En su postura se denota la confianza. Recién cumplió los 21 años y parece que tuviera la experiencia de un beisbolista de 30. Su nombre ya es conocido a lo largo y ancho de Estados Unidos. Juan Soto es la joven joya de Washington. El diamante que los Nacionales miran con ojos deslumbrantes, de admiración, fascinación. Tiene un conocimiento de la zona de strike milimétrico, una fuerza notable, una coordinación de visión y manejo de las manos admirable… en otras palabras prospecto hecho realidad. Un jugador fuera de serie.

En República Dominicana se levanta una piedra y salen 10 peloteros. Es un país que se caracteriza por producir beisbolistas, como si se tratara de una fábrica. Salen de la mejor calidad y de todas las formas: grandes, bajitos, rápidos, precisos. A comienzos de la temporada había más de 100 jugando en las Grandes Ligas, la mayor cantidad de extranjeros. Entre esos las miradas se centraban en Juan Soto, un joven criado en Herrera, una barriada pobre de Santo Domingo.

Allí dio sus primeros pasos. Lanzó sus primeras pelotas. Desde niño demostró un gusto sin igual por el béisbol. “Para mí al año ya cualquier palo era bate”, dice con orgullo. Fue algo que heredó de su padre, Juan José Soto, quien siempre sacaba tiempo para hacer lanzamientos. Una pelota, un guante y un bate eran el remedio perfecto para olvidar la realidad, el difícil día a día de una familia pobre que tiene que rebuscársela para sobrevivir.

A pesar de las dificultades, Juan Soto siempre fue un niño sonriente, inquieto. Las matemáticas fueron su materia favorita en el colegio, al que asistía siempre con los ojos vigilantes de su abuela encima suyo, para que no faltara a clases. Pero el béisbol siempre estuvo por delante, eso gracias a su padre, quien se autodenomina pelotero frustrado, razón por la que siempre estuvo ahí, para enseñarle a sus hijos las bases fundamentales para practicar este deporte.

Esmero, persistencia, perseverancia. Estas fueron las cualidades de Juan José Soto al momento de enseñarle pelota a su hijo. Lo hizo de todas las maneras posibles, desde llevarlo al estadio a practicar hasta jugar con él en la casa. Un trabajo arduo, que se ve reflejado en su forma de afrontar el juego: con una sonrisa, siempre disfrutando. Siempre con la idea en la cabeza de jugar duro, de dar hasta la última gota, pero sin dejar de divertirse.

Su firma por un equipo de Grandes Ligas no se demoró. Había abierto los ojos de muchos scouts, con las cualidades que demostraba dentro del diamante. Fueron los Nacionales de Washington los que apostaron todo por este joven dominicano. Lo firmaron por 1.5 millones de dólares, a los 16 años. Y así como firmó, su camino a Grandes Ligas fue veloz. En 2016 fue el Jugador Más Valioso de la Liga del Golfo; en 2017 tuvo un paso notable por las clases A y AA y, en 2018, llegó el anhelado llamado, con tan solo 19 años.

El futuro parece tenerle preparadas cosas importantes, su talento continuará en auge, sin embargo, Soto permanece con los pies en la tierra, con un deseo claro: “ayudar a mi familia”. Es un anhelo que lo acompaña debido a todo lo que tuvo que pasar cuando era niño, cuando el dinero escaseaba y sus padres tenían que hacer lo posible para llevar alimento a la casa. “Sé por lo que pasé y ayudar a otros siempre es bueno”, resalta este jugador, que hoy obtuvo su primer anillo de Serie Mundial.

Por: Jesús Miguel de la Hoz Saavedra

Twitter: @J_Delahoz

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